Mujeres de toda Cuba. (Epístola aclaratoria de un ginecólogo cubano).
Hoy entre los primeros casos en mi consulta, valoré una joven cubana recién llegada de la Perla del Sur, Cienfuegos y por demás, enfermera. Analicé el caso y otra vez sentí lástima de todas ustedes, por los carniceros, que hoy les ofrecen servicios precarios de salud. En Cuba, no hay médicos, les atienden seres con hambre, alejados de una ética profesional, porcinos de batas blancas. Les digo la verdad y les exhorto a criticarme e insultarme, denigradme, hagan alusión a mi progenitora, a todo cuanto deseen, pero me asiste la verdad. Sus insultos serán sus verdugos.
La joven enfermera me confesó que el sistema de detección precoz del cáncer cervicouterino fue desactivado hace años del Sistema de Salud cubano. Quizás la torre López Callejas en el Vedado se erigió con parte del costo de este programa preventivo. ¿Sabes cuál es la causa principal de muerte de la mujer en edad fértil en el planeta? El cáncer cervicouterino.
En el año 1900, es decir hace 126 años un monje griego de apellido Papanicolaus, describió una prueba tan sencilla y que ha salvado millones de vidas en el mundo que aún es vigente, la citología cervicovaginal.
¿Qué ventajas ofrece?
Sencillo, una célula de cuello uterino para pasar de normal a cancerígena, demora diez años, término que puede acelerarse por virus específicos y, ¿ cómo se detecta? Una citología cada dos años.
Es una prueba apenas costosa, una lámina de vidrio, un fijador y un patólogo que la observe.
Cuando el cáncer de cuello da síntomas, no hay solución posible. El secreto de la salvación es la prevención y de ese programa te privó el Ministerio de Salud Cubano.
Hoy me enteré que ya se ha desactivado el programa y te confieso, mujer cubana, que lloro por ti. Esto es una política de exterminio gubernamental. Lloro por ti, por tu ignorancia y la de tu familia, por esas que mueren con cáncer absolutamente prevenibles y a bajo precio, con mi vómito por sus médicos internacionalistas, que por hambre, dejan de atender a los suyos.
Dios os bendiga cubanas, les han robado todo, hasta su salud. Rezo por vosotras.
Ramón Muñoz Yanes
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Ramón Muñoz Yanes

Todos hablan de la isla de Epstein.
ResponderEliminar¿Y cuándo van a hablar de la infame isla de Castro?
No es un caso aislado. No fue solo Maradona, drogadicto y psicóticamente obnubilado por Fidel Castro. No fue solo su novia adolescente, que conoció al coma-andante para que este permitiera su salida de Cuba.
García Márquez iba a La Habana a saciar sus ganas homosexuales con jovencitos. Visitante recurrente y privilegiado de Cuba desde los años 70, con acceso directo a Fidel Castro, residencias exclusivas y círculos cerrados. Varios testimonios de exfuncionarios culturales y periodistas del exilio describen fiestas privadas, jóvenes acompañantes seleccionados por el aparato cultural.
En el caso de Silvio Rodríguez, hay casos documentados judicialmente de relaciones con mujeres muy jóvenes en los años 70-80. Fue reconocido públicamente haber tenido múltiples relaciones simultáneas mientras era artista protegido del Estado.
Michelangelo Antonioni fue invitado oficial a Cuba en los años 70. Integrado al circuito de intelectuales europeos con acceso a ocio, «escorts culturales» y privilegios. El ICAIC y el MINCULT facilitaban acompañantes como parte del «paquete diplomático».
Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, conocidos pedófilos, tuvieron visitas a Cuba en 1960. Está documentado en diarios y cartas su fascinación con la juventud cubana y la erotización del «hombre nuevo».
Chico Buarque tuvo estancias prolongadas en Cuba en los 70-80. Existen testimonios de intelectuales brasileños exiliados que describen un ambiente de sexo fácil para invitados ideológicamente confiables.
Eduardo Galeano fue un visitante habitual. En crónicas privadas y testimonios de terceros se describe su vida nocturna protegida, hoteles para extranjeros y acompañantes. El mismo que escribía contra el «imperialismo sexual» disfrutaba el sistema.
Entre los 80 y los 90, hubo redes coordinadas de hoteles, guías, jineteras y personal de seguridad del Estado. No era ligue casual. Había intermediación: traductores, funcionarios culturales, choferes, recepcionistas de confianza. Las acompañantes no improvisaban: se evaluaba la discreción, la lealtad política y el silencio posterior.
Todo ocurría en espacios cerrados. En casas de protocolo, bungalows aislados, pisos reservados de hoteles. Había entradas y salidas sin registro visible, horarios protegidos, cero cámaras. La intimidad incluía alcohol importado, comida inaccesible para el cubano común, música privada.
Y esto era a nivel oficial.
¿Qué pasaba con la gente de a pie? Cuba se convirtió en un burdel mundial. Todos los extranjeros iban a Cuba a tener sexo con menores de edad, a casarse con niñas con el consentimiento de los padres y la vista gorda de las autoridades.
No, a Fidel Castro y a sus acólitos no les hacía falta codearse con Epstein porque tenían una finca propia, con mucha menos transparencia de documentación que los pudiera delatar en el futuro.
Autor: @CubaOrtografia en X