El rey Felipe VI aseguró este lunes en Madrid que hubo “mucho abuso” en la conquista de América y aseguró que cuando se estudian y se conocen algunos hechos con el criterio y los valores de hoy en día, “obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos”, aunque indicó que deben ponerse en su justo contexto.
Para asentar a los navajos, durante el Virreinato de la Nueva
España se llevaron las cotizadas ovejas merinas españolas para que los
navajos aprendieran oficios con los que hacer industria, como el textil
con lana de oveja, alimentos con carne y le lecha de oveja y el comercio
de sus productos. En ellas se basó gran parte de su subsistencia y
fundamento de su cultura desde el virreinato. El ejército estadounidense
para acabar con los navajos a base de hambre, dentro de las campañas de
exterminio de los indios para hacerse con sus tierras de pastoreo, hizo
una matanza de sus ovejas, matando a cerca de 100.000 de ellas, dejando
a los indios navajos sin recursos.
Es lo que les cuentan los estadounidenses, que son quienes les
masacraron. Que los malos fueron los españoles, cuando efectivamente las
leyes de la Monarquía Hispánica prohibían que los indios fueran
esclavos porque eran vasallos libres protegidos de la Monarquía
Hispánica. Pero se creen los indios actuales los cuentos con que les
adoctrinan los anglosajones desde universidades como la de Stanford.
Este Standford sí que se dedicó a exterminar a los indios de Califonia
financiado campañas asesinas contra ellos y a robarles los territorios,
por ejemplo los de la misma universidad de Standford. Y luego se dedican
a falsear la historia con leyendas negras contra los españoles. en foro elmundo.es
En 1763, un capitán británico de Fort Pitt, Pennsylvania, entregó dos mantas y un pañuelo de seda a los jefes de una tribu india como gesto de paz. Esos regalos estaban infectados con una enfermedad: la viruela. Fue el primer ataque con armas biológicas de la historia de Norteamérica.
En Valencia de El Cid donde está el CALIX CRISTUS .
Parece no han tenido suficiente TODOS .
ANTONYITA
“El
sorteo para cubrir ciertos cargos, parece de chiste”. Pues a los
atenienses, aquellos que inventaron la democracia, les parecía que el
sorteo y solo el sorteo era la garantía esencial de la democracia: la
casi totalidad de los cargos públicos atenienses, al igual que los
cargos judiciales, en la antigua Atenas se cubrían mediante sorteo entre
las personas que tenían los requisitos mínimos para desempeñarlos (esos
requisitos no eran especialmente exigentes: ciertas edades mínimas y
haber desempeñado antes los cargos de rango inferior).
Si hoy en día hay
un organismo en el que sería especialmente razonable recurrir al sorteo
es, precisamente, en uno como el Consej General del Poder Judicial: se
supone que hasta el más humilde juez tiene que estar suficientemente
cualificado para opinar con conocimiento de causa en las cuestiones
relativas a la organización del sistema judicial, y el que fueran
nombrados por sorteo sería garantía de independencia frente al poder
político. En cualquier caso, volviendo a la democracia ateniense, su
otro gran rasgo definitorio (al lado del sorteo de los cargos públicos y
judiciales) era que todas las decisiones importantes debían ser
ratificadas por la votación del conjunto de los ciudadanos, lo que hoy
sería un referendum. Al final el problema de la Meloni es que se ha
tomado en serio lo de la democracia, como los atenienses. No me extraña
que usted, don Piofoncillas, no salga de su asombro. FORO ELDEBATE
A quien sienta que ya está bien de wokerío asfixiante, de correctivo político (más que corrección política) y de cancelación de esto y de lo otro, Torrente, presidente le hará el efecto de una liberadora lluvia de caspa. Manda narices que la caspa haya acabado siendo algo tan transgresor. Dar tantas vueltas para que no se pueda decir, ni siquiera pensar, lo que se decía y pensaba bajo la censura franquista.
Pero a quien barrunte que la solución tampoco es tan sencilla, que no basta con echarle "huevos" y ya está, que el populismo que mucho abarca y promete, poco aprieta y cumple, más allá del estricto desahogo, Torrente, presidente también le reconciliará con la búsqueda de un término medio. Donde ni héroes ni antihéroes nos van a sacar del lío.
Este Torrente crepuscular y metido a las bravas en política enlaza poderosamente con la tradición de la novela picaresca española (y sólo por eso ya merecería el mayor de los respetos): el personaje no oculta que lo que le atrae del poder no es ni siquiera el poder mismo, sino las facilidades que da el poder para vivir de gorra y colocar a los amigos más clamorosamente impresentables. Torrente ha llegado a la conclusión de que sólo la industria política profesional garantiza hoy la máxima recompensa, por el mínimo mérito. Por debajo ruge amenazadora, inquietante, una pobreza creciente, lo mismo moral que material, las aristas cada vez más filosas y desiguales de una sociedad que hace tiempo que traicionó los sueños de la clase media, la promesa de que el esfuerzo conlleva prosperidad o cuánto menos seguridad.Ya no es así, y por momentos te sientes transportado a los tiempos del Lazarillo de Tormes. Cuando todo valía para no pasar hambre.
en LD







