martes, 27 de noviembre de 2012

Escuelas al campo castro-guevaristas, una beca al infierno escolar sodomi-comunista




Muy buen analisis acerca de este fenómeno social que nos tocó protagonizar a nosotros, los primeros becados del regimen castrista...Todavia y creo que de por vida, arrastraremos las consecuencias emocionales de esa ''carcel-experimento''. 

Te despertaban con las canciones de la nueva trova, esa era la ''diana'' y de ahi a luchar por la supervivencia. En esos antros ''educativos'' aprendimos a robar, a convertinos en ganado obediente, en mano de obra esclava. Alli iniciamos nuestra vida sexual, y por tanto, desarrollamos una habilidad espantosa en como ''abortar rapido y secretamente'' ...Eramos adolescentes ''liberados''de la autoridad de nuestros padres y sometidos a la de profesores carceleros... Cuántas de mis compañeras fueron violadas por estos abusadores! Muchas salieron embarazadas de estos depredadores sexuales, de los que creían haberse ''enamorado''. 

Esas ''becas'' fueron las ''probetas'' donde hizo su macabro experimento el veneno marxista. Mi generación JAMAS le perdonara a los Castro el haber abusado de nuestra inocencia. POR LUCY RAMON en FB


http://www.mariodcabrera.com/2012/11/cuba-estudiantes-reclusos-en-uniforme.html?spref=fb

Hasta hace muy poco, estas escuelas fueron casi la única opción para la mayoría de los jóvenes que pretendían alcanzar con sus estudios el grado de Bachiller. Pero puertas adentro las cosas distaban mucho de ser tan idílicas como nos quiso mostrar la propaganda oficial.

Solía y suele decirse que hay tres lugares donde resulta casi inevitable adoptar el hábito de fumar. El primero, es la prisión; el segundo, es el Servicio Militar; y el tercero, la beca. Como sistemas, la prisión y la beca siempre tuvieron puntos de contacto. La diferencia consistió, en el caso de las becas, en la ausencia de guardias armados y rejas. Sin embargo, las normas de convivencia y supervivencia eran semejantes.

En todas las becas existía el denominado Jefe de disciplina y de vida interna, llamado por los educandos simplemente “el vida interna”. Esta persona era la encargada de mantener el orden en el área de dormitorios, y designaba a los alumnos que serían los jefes de estas áreas. Tales alumnos gozaban de determinadas consideraciones y eran elegidos según su capacidad de amedrentar al resto. Ellos, a su vez, nombraban a los jefes de cubículo o segmento de camas, dentro del dormitorio, con ese mismo criterio.

Generalmente, los “alumnos- jefes” tenían la tendencia a imponerse a los demás sobre la base del abuso de poder. El propio “vida interna” les conminaba a ejercer la autoridad de esa manera.

Las violaciones a los derechos humanos, cometidas por adolescentes en contra de otros adolescentes, en estos centros de educación en el campo, forman parte de la historia terrible, oscura y oculta de más de una generación de cubanos. EN MARIODCABRERA.COM




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