lunes, 4 de junio de 2012

Los mártires jesuitas de Tazacorte / La Palma de Canarias 1570 A.D.


ya no hay fe así entre la Compañía otrora el galeón católico, sino endemoniados pro-mundi



Se cumplen 150 años de su beatificación por Pio IX en el día de Pentecostés de 1862

UN  TESTIMONIO DE DAR LA VIDA POR LA FE CATÓLICA, POR LA LINEA MARCADA EN CRISTO UNIVERSAL Y MISIONERO APOSTÓLICO. Un camino que poco antes habían seguido El Padre Anchieta  insigne canario lagunero, apóstol del Brasil y fundador de Sao Paulo.



El 15 de julio se celebra en Canarias la solemnidad de los Beatos Ignacio de Azevedo y compañeros, los Mártires de Tazacorte. La Eucaristía conmemorativa se oficia en la iglesia de San Miguel Arcángel. En esta festividad se honra la memoria de cuarenta religiosos jesuitas que dieron su vida por el nombre de Jesucristo en las costas de La Palma cuando salían de Tazacorte.









Los jesuitas habían salido el 7 de Junio de 1570 en la flota -compuesta de siete galeones- que navegaba rumbo al Brasil. En la expedición también se dirigía a la colonia el nuevo gobernador Luis de Vasconcelos de Menezes - Comendador de Villada en la Orden de Cristo-. Los jesuitas se distribuyeron en tres de ellos: el Padre Ignacio de Azevedo con 44 misioneros en el galeón Santiago.

Llegaron a la isla de Madeira el 14 de Junio y el Santiago alzó velas en el puerto de Funchal el 7 de Julio, ya que tenía que dirigirse a Santa Cruz de La Palma a descargar mercancías. Sin embargo, una borrasca le obligó a arribar al puerto de Tazacorte donde permaneció varios días. En la ermita de San Miguel de ese pueblo palmero, el Padre Azevedo celebró la Santa Misa el día 13.





la bella Tazacorte de La Palma, en el valle de Aridane



En el momento de beber del cáliz, tuvo el P. Ignacio la revelación de su próximo martirio. Tan fuerte fue la impresión recibida que con los dientes produjo en el borde del cáliz una suave mella. El cáliz de Azevedo tiene un valor muy grande para los fieles palmeros, no el económico sino el valor espiritual ya que significa el cumplimiento de la voluntad de Dios.

Cuenta la tradición que, durante la Consagración y justo en el momento de sumir la sangre en el cáliz, el jesuita tuvo una visión premonitoria: vio la corona del martirio pendiente de su cabeza por revelación divina. Desde ese momento sabía que iba a morir. En el cáliz, que aún se conserva, es fácil distinguir la huella de sus dientes grabados por obra milagrosa como reflejo de la impresión y arrobamiento recibida por el futuro mártir.





gran devoción en la romería histórica por los martires de La Palma



El pirata francés Jacques de Sores – el teniente Pata de Palo que dirigió el desembarco y saqueo de 1553 y que el año anterior se vio elevado al mando supremo de la flota protestante- también se dirigía con ésta hacia las islas del Océano. Como inmediatos subordinados se hizo acompañar de los capitanes Jean Boucard y Jean de Capdeville. Esto sucedía el 15 de Julio de aquel año. El feroz corsario conocía la ruta de la nave Santiago, en la que viajaban el jesuita Ignacio de Azevedo con 44 misioneros hacia Brasil y, cerca de la punta de Fuencaliente frente a Boca Fornalla, le cortó el paso con su navío de guerra Le Prince, situándose en posición de combate y disparando su artillería para intimar la rendición.

El capitán del Santiago demandó a Azevedo autorización, dada su escasez de hombres útiles, para armar a los novicios, mas el provincial se negó a ello, exhortando a cada cual a cumplir con su propia misión, y ordenando a los novicios, con el maestro Bento de Castro, descendiesen a sus camarotes para orar, y cuando él regresó a cubierta para auxiliar espiritual y materialmente a combatientes y heridos, ya se había iniciado la lucha.






siglos de piratería en el mar canario



Los hugonotes intentaron por tres veces el abordaje. Sin embargo fracasaban en su intento ante la enérgica resistencia de la tripulación lusitana. Una vez concentrada toda la flota, pudo dar la orden de abordaje y asalto general cayendo los cinco navíos franceses sobre su presa en grupos de 40 hombres por babor y estribor. La lucha adquirió un hondo dramatismo. En medio del fragor de la pelea se distinguía la voz del padre Azevedo animando a sus compatriotas a morir por la fe, en lucha contra sus más declarados enemigos, hasta que atravesado su cuerpo de tres lanzadas, cayó exánime en los brazos de su compañero Diego de Andrade.







costa oeste y dorsal volcánica de Cumbrevieja




Los supervivientes de la tripulación y resto de pasajeros, unos 28, se rendían a discreción. El maestro de novicios, Bento de Castro, fue acribillado a arcabuzazos, desfalleciendo en el sollado mientras sus labios proclamaban a gritos su calidad de hijo de la Iglesia romana; Manuel Álvarez que tuvo la noble osadía de hacer ver a los herejes su ceguera, fue apuñalado; el padre Diego de Andrade, que cumplía misión espiritual de confesar a sus compañeros, irritó de tal manera a los luteranos, que se abalanzaron sobre él apuñalándole; e igual fin tuvieron Braz Riveiro y Pedro Frontero.

Detenidos y apresados los demás padres y novicios, quisieron los piratas que antes de su muerte les rindiesen alguna utilidad, obligándoles a trabajar en las bombas, con las que se proponían salvar de un seguro naufragio al galeón Santiago. Mientras esto ocurría, los asesinos recorrían los aposentos registrando cofres y talegos para profanar reliquias e imágenes, haciendo escarnio de los ornamentos y objetos de devoción.





EL CÁLIZ DE LA MELLA DE AZEVEDO REGRESÓ A SU CASA (m.v.hernández)



Consultado el pirata con sus esbirros sobre la suerte que les preparaba, ordenó una matanza general al grito de “¡Mueran! ¡Mueran los papistas que van a sembrar la falsa doctrina en el Brasil!”.  Los feroces verdugos (dice Rumeu de Armas) cayeron entonces sobre la humilde hueste y sin perdonarles humillaciones de todo género, fueron sucumbiendo, unos a puñaladas, y otros a tiros en confuso montón de ancianos, jóvenes y casi niños sacerdotes y novicios, muertos y heridos.

Es digna de mencionar la actuación de Simao de Acosta, joven de 18 años que, no vistiendo todavía los hábitos y sintiendo Sores conmiseración hacia su persona, se declaró a gritos hijo de San Ignacio para alcanzar la palma del martirio.




HOMENAJE SUBMARINO EN FUENCALIENTE (elapuron.com)



Así terminaron sus días coronados por el martirio aquella primera legión misionera de jesuitas, a los que la Iglesia conoce con el nombre de los Mártires del Brasil aunque más apropiado sería llamarlos de Canarias o de Tazacorte, en cuyas aguas sucumbieron.

El Papa Benedicto XIV, en su Bula de 21 de Septiembre de 1742, reconoció el martirio de estos religiosos y Pío IX, en el día de Pentecostés de 1862, los beatificó.

COMPILADO DE   LALAGUNAAHORA.COM






CANTOS SAJONES PARA UN MARTIRIO CATÓLICO PRO-AMÉRICA



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