domingo, 29 de diciembre de 2013

fallece en extrañas circunstancias personales en Miami Antonio Villarreal, desterrado de la primavera negra cubana.

SE FUE, NO SE SABE CÓMO, EL DIA DE LOS INOCENTES, D.E.P.

Antonio Villareal Acosta, otra víctima de los Castro: Villareal fue el prisionero que en peores condiciones Psicológicas salió rumbo al forzado destierro por el cruel secuestro que fuimos víctimas, recuerdo que compartimos celda en la temible Prisión de Boniato en Santiago de Cuba en el conocido regimen especial ''Boniatico'', desde muy pronto su salud se deterioró muy rapidamente.

La dictadura Castrista cobra una vida más, quizás escogió para poner fin a sus días, nada menos, que el día de los '' Santos Inocentes '', inocente un hombre que nunca debió ir a la cárcel como ninguno de los que sufrimos esa draconiana pena por anhelar la libertad, aún le recuerdo cuando llegamos a España y convivimos por un año muy cerca, en verdad, muy cariñosamente yo le llamaba '' Mi Padre '', hoy su alma ha partido, pero sus ideas quedan, como queda la perenne acusación hacia su verdadero asesino, Fidel Castro. Otro Cubano que marcha al altar del Martirológio de los que no han podido ver libre su Patria. POR JUAN CARLOS HERRERA ACOSTA

PROFESABA LA FE CATOLICA a la antigua, no por gracia de Ortega (foto cubademocraciayvida)

Antonio Augusto Villarreal y yo jugábamos a la pelota en los solares yermos de Morón. El era mejor. Bateaba fuerte y fildeaba con más habilidad. Su sueño era ser pelotero. Tenía postales de Baby Ruth y monogramas de los Yankees de New York.



Yo quería ser escritor y tenía libros de Emilio Salgari y Julio Verne. El vivía por el cuartel de bomberos y yo cerca de la fábrica de hielo. Su tía tocaba el piano y la mía bordaba. Ambas se sentían orgullosas de nosotros. Un día Villa y yo nos liamos a los puños, y las tías fueron las que no se hablaron nunca más.

En la adolescencia nos separamos. Pero teníamos los sueños intactos. Todavía no habían crecido los abismos. Suponíamos aún que todo era posible. Crecimos. Nos casamos. Tuvimos hijos. El tiempo se fue y no nos vimos. Treinta años después volvimos a encontrarnos. Fue en la cárcel de Boniato, en Santiago de Cuba.


Era la llamada Primavera Negra. El gobierno cubano había condenado a larguísimas penas a 75 opositores pacíficos y periodistas independiente. Otra vez las similitudes y diferencias volvían a unirnos. Yo, periodista; él, activista político, y tras las rejas, a gritos, rememoramos al Gallo de Morón, La Laguna de la Leche, el profesor Benito Llanes. Nos juramos que después de vencidas las cárceles y las tinieblas volveríamos a encontrarnos en la Laguna para contarnos las vidas que no nos sabíamos uno del otro.


Pero no ha podido ser. Las cárceles siguen y las tinieblas permanecen sobre Cuba. Yo vago por una ciudad prestada y él, después de casi siete años, permanece en la cárcel, pero me cuentan los amigos que ya no se da cuenta. La maraña de la locura se enredó en su cerebro. Ya no podré contarle la vida que no sabe de mí, pero yo le contaré a todos que él enloqueció de amor por Cuba y sus torturadores, aún así, lo mantienen en un calabozo inmundo. POR MANUEL VAZQUEZ P. / 2009 payolibre web

CAMINOS DE CUBA HACIA DIOS SABE QUÉ PARTE...


LUIFE GALEANO:¿Qué fue lo que se le atribuyó?
Antonio Villarreal: Que tenía una biblioteca independiente ayudada por la Oficina de Intereses y un radio pequeño —bueno, varios—, y que yo firmaba documentos. 
LG: ¿Firmaba documentos? ¿Qué documentos?
AV: Firmaba documentos a aquellos que querían emigrar. 
LG: Documentos, ¿en qué sentido? ¿En que eran ciudadanos modélicos?
AV: No, que eran personas que atendían a inquietudes religiosas o que eran miembros del FDI —Frente Democrático Independiente— por equis años. 
LG: Una especie de aval.
AV: Sí, podríamos llamarle así… Nunca he sido denunciado. El único juicio que he tenido en mi vida ha sido ese. Ni un solo juicio ni una sola sanción. Nada. Desde el año sesenta y siete… 
LG: Y dígame una cosa Villarreal, ¿por qué ese odio?
AV: Éramos un ejemplo. 
LG: Pero no es un mal ejemplo.
AV: Ya, pero figúrese… 
LG: ¿Quiere decir que esa actitud la atribuye a que sentían miedo de usted? ¿El que así piensa me destruye?
AV: Yo pienso que sí, que existe un miedo tremendo alrededor de la postura nuestra; del respeto que habíamos impuesto, porque era un respeto lo que teníamos entre nosotros. Nos saludábamos cotidianamente, sin saludos estridentes. Los hombres nos dábamos la mano. Yo llegué, en un momento determinado, a poner que a las mujeres se les daba un beso en la mano. Que, en la cara, a la familia. Fíjate el extremo. Las hermanas nuestras se besaban en la cara. ¿Qué te parece? Porque era nuestra idiosincrasia. Queríamos ser así. Y no contradecíamos a nadie. 
LG: No había, entonces, una contestación política.
AV: En ningún momento. Vuelvo a repetir. En ningún momento nosotros recibimos, por parte del Estado, una recomendación de dejen eso, no hagan esto o lo otro. No, porque no había razón. ¡No había ningún motivo! Lo nuestro fue la sanción y ya. ENTREVISTA cubaDyV

ACÁ EL COLEGA TANQUERO:

http://cubademocraciayvida.org/web/article.asp?artID=11871

HASTA SIEMPRE EN EL PADRE, HERMANO Y CABALLERO !

2 comentarios:

  1. Las dictaduras de todo color o pelaje (de derechas, de izquierdas...) SIEMPRE harán bueno el pensamiento de Winston Churchill: "La democracia [el tratadista británico se refería a la democracia formal, representativa o burguesa] es el menos malo de los sistemas políticos posibles".

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  2. En su cuarto se encontró, sobre su cama, una bandera cubana, una imagen del Corazón de Jesús y otra de la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba. También estaba tendido el traje de prisionero que logró sacar del país, cuando fue enviado a España.

    “Dejó también una carta que quedó en manos de la policía para proseguir la investigación del caso”, relató Tony. “Mi impresión es que él quería que lo enterraran con las cosas que dejó puestas sobre la cama”.

    Villarreal padecía de severos trastornos nerviosos, que se agravaron en la prisión y recibía ayuda estatal por estar incapacitado para trabajar. Se había separado de su esposa, Silvia Aguado Alfonso, hacía un año y estaba viviendo solo.

    Natural de Morón, actual provincia de Ciego de Avila, Villarreal tenía profundas convicciones religiosas que se afirmaron durante los siete años que pasó encarcelado. Se integró al movimiento opositor en 1992, y formó parte de la Coordinadora Obrera Cubana, el Frente Democrático Independiente, el Movimiento Democracia y el Proyecto Varela. EN MARIO CABRERA BLOG

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